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Luces y sombras del gobierno Petro

Apreciados lectores, el 07 de agosto de 2026 acaba la presidencia del Dr. Gustavo Petro y comienza la jefatura del Dr. De La Espriella. Como bien saben, ambas personas están en las antípodas de la política, pero si se quiere hacer una reflexión más profunda vale la pena hacerse dos preguntas: ¿Es normal que un país pase de un extremo ideológico al otro? ¿Qué hace que tuviéramos un gobierno de izquierda y se haya pasado directamente a uno de extrema derecha? Para responderlas, recurramos entonces a la ciencia política.

Hace poco descubrí justamente lo que en dicha materia denominan como la "teoría del péndulo"; una metáfora cuya razón suficiente radica en explicar cómo el poder oscila de un extremo ideológico a otro. En principio, teóricamente hablando, esto pudiera explicar el panorama electoral de Colombia en esta década. No obstante, la teoría del péndulo, según entiendo, no opera de forma automática, pues tiene que haber situaciones fácticas para que entre su aplicabilidad. Así, pues, en esta columna analizaremos las luces y las sombras del gobierno Petro y observaremos qué errores hicieron que el nuevo presidente sea el Dr. Abelardo de la Espriella.

Una metáfora cuya razón suficiente radica en explicar cómo el poder oscila de un extremo ideológico a otro.

Comencemos, entonces, por las luces.

En primer lugar, el gobierno del presidente Petro comenzó, por parte de varios sectores, con mucho optimismo. Incluso, muchísima parte de la sociedad colombiana se vio reflejada en él, pues inició con ministros de casi todas las orillas políticas del país. Esa actitud pluralista y democrática dejó buenas sensaciones, pues creo yo que hizo entrever que se puede trabajar, incluso, con quienes piensan distinto a uno. Lástima que dicha apertura democrática haya terminado como ya sabemos.

En segunda instancia, celebro la preocupación social del presidente. Para nadie es un secreto que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y el haber puesto los ojos en los menesterosos y en lo que denominan "la Colombia profunda" fue acertado. El presidente Petro se encargó de mostrar un país que históricamente trataron de invisibilizar y parte de su agenda fue encaminada a cerrar esas brechas de desigualdad. Desde el gobierno, inclusive, indican que la pobreza se redujo en un 28%, cosa que recae muy bien precisamente en las clases populares de la nación.

En tercer lugar, elogio la decisión del presidente de redistribuir la tierra. Dicen algunos expertos que Colombia necesita una reforma agraria urgente, porque la última se hizo en 1936. La tierra no puede quedarse improductiva por privilegiar la inmensa propiedad privada, la tierra tiene que producirse para fomentar el músculo económico y de vida del campesinado colombiano. Además, el acaparamiento de tierras es uno de los tantos detonantes que ha hecho que siempre permanezcamos en conflicto. Quizás, si se redistribuye de mejor manera, puede que finalicemos gran parte de la guerra.

Adicionalmente, el gobierno Petro trajo avances en materia laboral. Por ejemplo, hoy en día el salario mínimo es de 2 millones de pesos, tenemos la tasa de desempleo más baja del siglo, la jornada nocturna inicia a las 07pm y los recargos dominicales y festivos se pagan al 100%. Mientras algunos indicaban infinitas inviabilidades en estos asuntos, específicamente el presunto cierre y quiebre de empresas, cabe precisar que sus predicciones fueron erradas y lo anterior, por fortuna, no ha ocurrido.

Finalmente, para cerrar el acápite de los aciertos, fue grato haber visto a Colombia posicionada y liderando escenarios internacionales y fue apropiado haber expuesto la marca "Colombia: país de la belleza", debido a que incrementó el turismo a lo largo y ancho del país y dejó alrededor de 10.083 millones de dólares para la nación.

Cerrado el acápite de los aciertos, vamos a los desaciertos.

El desacierto más grave y que para mí justifica que hoy en día el presidente sea el Dr. Abelardo es la llamada "Paz total". Esta política no tuvo un marco jurídico claro, evitó las consecuencias jurídicas de las conductas punibles y coincidió con el aumento de la extorsión, las amenazas y el reclutamiento de menores. Como abogado, incluso, hay tres asuntos de esta iniciativa que me indignan: el primero fue ver que la captura de "Calarcá" no prosperó, precisamente por lo que parece una directriz presidencial; lo segundo, fue ver el "tarimazo" en la Alpujarra con varias personas privadas de la libertad; en tercer lugar, la fiesta de la cárcel de Itagüí. Desde el derecho penal, las personas que cometen delitos y son juzgadas por jueces de la República, tienen que cumplir con sus condenas, salvo que se les indulte o amnistíe con totalidad. Pero con el presidente Petro ni lo uno ni lo otro.

Hay tres asuntos de esta iniciativa que me indignan: ver que la captura de "Calarcá" no prosperó, el "tarimazo" en la Alpujarra con varias personas privadas de la libertad, y la fiesta de la cárcel de Itagüí.

En segundo lugar, los carrotanques de La Guajira junto con la captura de dos exministros y el saqueo a la UNGRD evidencian que en el gobierno Petro hubo corrupción y cualquier saqueo de recursos públicos siempre ha de generar indignación. Una lástima que las personas de La Guajira hayan tenido que ver ese espectáculo y vieran diezmado su derecho al agua.

En materia deportiva, el presidente Petro tampoco cumplió, pues Barranquilla perdió la sede de los Juegos Panamericanos tras un incumplimiento del Ministerio del Deporte, que incluso dio lugar a una investigación fiscal.

En cuarta instancia, la improvisación del gobierno fue notoria gracias a los Consejos de Ministros. El haber televisado aquellas reuniones demostró que el gobierno estuvo lleno de caos, drama e improvisación y no primó la ejecutoria y la planeación.

Finalmente, el haberse rodeado de personas como Armando Benedetti, Roy Barreras, Juliana Guerrero y Daniel Quintero dejó mucho que desear, pues es de conocimiento público que estas personas no son las más aptas para sus cargos y tienen historial de corrupción.

En síntesis, el gobierno del presidente Petro tuvo algunos aciertos y los celebro, pero sus errores fueron tan manifiestos que precisamente por ello aplica la teoría del péndulo. En todo caso, me indigna, como ciudadano, que el gobierno del presidente Petro se haya quedado en retórica, en odio de clases, en improvisación y en corrupción. Esperemos que el próximo gobierno, con quien discrepo en casi todas las materias, lo haga mejor.

El gobierno del presidente Petro tuvo algunos aciertos y los celebro, pero sus errores fueron tan manifiestos que precisamente por ello aplica la teoría del péndulo.

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